El VII Festival de Burlesque, a toda máquina

Ya son siete las ediciones que esta casa mía celebra del Festival de Burlesque y no pudo empezar mejor. Tuvimos, para mi alegría, el regreso a casa de una hija pródiga, Chiqui Martí, a la que viéndola actuar no me extraña que le sacara un copyright al Strip-art. Lo que ella hace no lo puede hacer cualquiera. Salió a lo grande, como las estrellas, pero se comportó como quien es: una trabajadora nata que se ha ganado a pulso cada uno de los aplausos y los vítores que le dedicó el público molinero y este espíritu, que no tiene cuerpo ni manos, pero sabe ver a una curranta a mil metros de distancia. Chiqui hizo tres números que quedarán por siempre en las retinas del público barcelonés, y no seré yo quien les desvele los detalles porque lo potente de esta catalana con el pelo del color del fuego es que siempre sorprende. Son perfectos su cuerpo, su sonrisa generosa y convencida y la furia con la que mueve cada músculo de su perfecto cuerpo. Sí les diré que se subió al aro y bailó sobre él como si fuera fácil, fundiendo su carne y su ser con el instrumento en el que se suspendió, bailó y se quitó la ropa dejando sin respiración al respetable.

Scarlett Martini, nuestra italiana más querida, demostró porqué sus carnes blancas y su burlesque reposado y elegante la han convertido en la número 2 del género en Europa. En su primer número jugó con el suspense y el humor, puso en práctica sus dotes interpretativas atada a un muñeco con el que danzó y en el segundo, puso fuego sobre el escenario de El Molino, un arma con la que destacó sus habilidades y confirmó porqué está considerada como la mejor en Italia.

Mi Team Molino no pudo tener mejor maestro de ceremonias. Juli Bellot está en plena forma: qué alegría verlo bailar, cantar, actuar y hacer eso que tan poca gente puede: arrancar las carcajadas del público. En esta casa, alguno aún no lo sabe, está el mejor showman de la ciudad. No se puede tener más empatía con el público, más desparpajo, ni representar tan bien la esencia del cabaret como lo hace Juli, que le dedica un número a la cocaína provocador y ejecutado a la perfección en el que también practica el travestismo. ¡Chapeau, Juli, es muy difícil hacer lo que tú haces!

Las chicas, Geni Sánchez y Mayte Fernández colaboraron con pasión en los números grupales y tuvieron su momento en los individuales, donde la primera tiró de pasión caribeña para cuadrar un número muy divertido en el que pusieron a bailar al público. Mayte se propuso un reto complicado: bailar con una manta y le salió de diez. Fue la dulzura y el erotismo personificados. Lo que hizo parece sencillo, pero prueben a hacerlo en sus casas: no lo es, es complicado porque es sutil, porque implica ser consciente de cada movimiento por minúsculo que sea, implica tener el cuerpo y la mente puestos en esa sensualidad que se quiere transmitir. Alba Feliu, nueva incorporación al equipo, puso el toque pin up a la noche con su interpretación del “Johnny’s got a bum bum” de Imelda May.

Los chicos tampoco se quedaron atrás y mientras Sebastián Yannucci se atrevió con el número de los abanicos de plumas acompañado de Geni y Mayte, mostrando la mejor versión del número, de su cuerpo y de su talento, Edgar Ávila puso a la noche el momento reivindicativa. Su versión de “Creep” fue un alegato contra la homofobia que el público aplaudió a rabiar.

Esa reivindicación tomó cuerpo de mujer cuando salieron Merche Mar y Sil de Castro ejecutando un tête à tête con Merche Mar en un diálogo divertido y procaz en el que la anfitriona de mi casa desplegó todo su saber hacer y su habilidad para la improvisación, detalles que explican porqué todo el mundo la adora. Sil de Castro hizo reír a la platea hasta reventar en un monólogo muy picante, del que no explicaremos nada porque hay que verlo. No le faltó la estocada feminista, tan necesaria en los tiempos que corren. ¡Venid a verla!

Quizás no soy objetivo, lo sé, pero no recuerdo un arranque más potente que el de este VII Festival Internacional de Burlesque. Ahora sólo queda que se entere la ciudad al completo. ¿Te vas a quedar sin verlo?

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